¿Qué tal? De regreso de tus vacaciones? ¿Te lo has pasado bien? ¿Has podido descansar, dedicarte a tus actividades de ocio favoritas, ver amigos, visitar a la familia, has viajado a lugares remotos, has disfrutado de nuestra geografía?
¿Estás de vuelta, cargado de energía, fotos y souvenirs?
¿Empiezas a trabajar mañana?
¿Y cómo lo llevas?
¿Está asomando el temido síndrome postvacacional, ese del que en breve hablaran todos los diarios, e incluso los telediarios, en prime time?
Si es así, este es el antídote:
“No llores porque se ha acabado, sonríe porque ha ocurrido” (Que me persone el autor de esta frase, no recuerdo quién fue).
Puedes escoger entre lamentarte porque “ya se ha acabado lo bueno”, o sentirte pleno y agradecido por haber disfrutado de tus vacaciones, bajo cualquier modalidad.
Sí, se ha acabado. Como todo en esta vida. ¿Las viviste plenamente? Las disfrutaste con intensidad? ¿Estuviste del todo presente, o bien anticipando ya con fastidio el día en que se acabarían?
¿Qué estás haciendo ahora?
Puedes encontrar docenas de consejos sobre como “combatir” el síndrome postvacacional. Lo más sensato será adoptar una actitud positiva, inclinándose ante lo que es y renunciando a lo que ya no es. Puede ser de ayuda también ponerse metas en temas que ilusionen, o proyectos que están parados; un momento ideal para preguntarnos quién queremos ser cuando seamos mayores, y transformar nuestros sueños en objetivos. El primer paso es poner una fecha!
Y recuerda: “No llores por haber perdido el mar, que las lágrimas no te dejaran ver las estrellas”. (R. Tagore).
Que tengas una feliz rentrée.
Isabel.